Luego de darle la espalda, cerró los ojos, avanzó lo más rápido que pudo, ni yo sé lo que sentía en ese momento, sólo sé que iba muy rápido, pero no por mucho rato. Se detuvo a unos 300 metros, ya fuera de cualquier vista; miró al cielo, se deja caer al suelo y contemplaba las estrellas (...) se pone de pie -todo sin dejar de pensar- y sigue su rumbo, pero esta vez se nubló su vista, da vuelta en la esquina...va tan desconcertado que a ratos llega a pensar "qué pasaría si me derriban... quién me echaría de menos..." pero no pierde la cordura, fue un sólo suceso dentro de su vida... quizá muchos sentimientos juntos... (no, seguramente, demasiados sentimientos juntos, nostalgia, soledad, nostalgia, nostalgia y nostalgia, desesperanza, ah y soledad).
Se fue sordo todo el camino, vuelta a casa, aun así no descuidaba su vida. Está consiente que la vida es complicada, y que no sabe nada de la muerte -repito, nada-. Pero supone que el resto, sus seres queridos, seguirían viviendo y lo echarían de menos, entonces, sobrevive por ellos, y por curiosidad a la vida tal vez (pero la curiosidad mata al gato).
Y llega a escribir este texto que lees -teniendo otro (texto) pendiente en el escritorio, éste más complejo e importante, muy importante... delicado, MUY delicado e importante- pero que nadie leerá, y la verdad es que no quiere que nadie lo lea (el de este blog) porque nadie lo entenderá, o no conoce a nadie que lo entienda y le solucione los problemas, aunque está claro que los problemas los debería solucionar él, pero necesita ayuda.
hem!
*no quiere comentarios, porque a la hora de los quiubos (comentarios) éste tema ya no será de su agrado, es ahora o nunca : -y como nadie está ahora, nadie acudirá- o en otro momento que se toque el tema, pero lo importante es el momento, el contexto...
